ELLA
Desterrada y despojadacamina sin cesar,
con lluvia o con sol
nada la detendrá.
Lleva espinas en el cuerpo,
hortensias en el pelo,
azucenas en la cara
y la brisa en la mirada.
Recoge la risa del ruiseñor,
la lanza al viento sin pudor,
igual que su vestido,
igual que su razón.
Es el viento que la abraza
y le roba de su piel
el aroma de café;
lo extiende por el norte y por el sur
desde el este hasta el oeste
y allí lo deja descansar
en alguna orilla
cerca al mar.


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