Carta -despedida de una muchacha de 18 años
si usted se diera cuenta
que en cada beso le daba más que mis vestidos,
que en cada caricia escondía un gemido
y que a cada estrella le contaba cuánto le había querido
todo sería distinto
Pero
nada he logrado
nada pude hacer
ni su sonrisa he ganado
ni llegar a su querer
Sus ojos del alma sellados están
por eso no sabe, no quiere ni puede amar
ya todo terminó
debo dejar de llorar
debo volver a empezar
tu disparo fue certero,
dio en el blanco
justo al centro
nada he logrado
nada pude hacer
me quedé sin tu sonrisa
me quedé sin tu querer
Poco queda de mis ganas
poco queda de mi piel
la ventaja es que el tiempo
siempre está a mi merced.
que en cada beso le daba más que mis vestidos,
que en cada caricia escondía un gemido
y que a cada estrella le contaba cuánto le había querido
todo sería distinto
Pero
nada he logrado
nada pude hacer
ni su sonrisa he ganado
ni llegar a su querer
Sus ojos del alma sellados están
por eso no sabe, no quiere ni puede amar
ya todo terminó
debo dejar de llorar
debo volver a empezar
tu disparo fue certero,
dio en el blanco
justo al centro
nada he logrado
nada pude hacer
me quedé sin tu sonrisa
me quedé sin tu querer
Poco queda de mis ganas
poco queda de mi piel
la ventaja es que el tiempo
siempre está a mi merced.
Buenas noches, buena suerte.
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