Clementina tiene los cabellos tan negros como sus pensamientos,
sus ojos tan oscuros como el pasado y el alma colgando en un hilo.
Las mano gastadas de tanto rascar la tierra,
las uñas mordidas no por ansiedad sino por la costumbre de estar ansiosa,
los pies cayosos de tanto andar en pisos de roca,
los labios manchados de tanto besar y el corazón colgando en un hilo.
Clementina, a diferencia de sus piernas, tiene la sonrisa de niña.
los brazos abiertos, la falda muy corta y el alma colgando en un hilo.
Los dientes de leche, la lengua de colores y las rodillas de barro.
Clementina tiene un hueco en el pecho que llena con caramelos de limón,
blues y rock and roll, se viste de arte y sale andar sola con el corazón en un hilo.
Ella es, Clementina se llama, la que volando anda.
sus ojos tan oscuros como el pasado y el alma colgando en un hilo.
Las mano gastadas de tanto rascar la tierra,
las uñas mordidas no por ansiedad sino por la costumbre de estar ansiosa,
los pies cayosos de tanto andar en pisos de roca,
los labios manchados de tanto besar y el corazón colgando en un hilo.
Clementina, a diferencia de sus piernas, tiene la sonrisa de niña.
los brazos abiertos, la falda muy corta y el alma colgando en un hilo.
Los dientes de leche, la lengua de colores y las rodillas de barro.
Clementina tiene un hueco en el pecho que llena con caramelos de limón,
blues y rock and roll, se viste de arte y sale andar sola con el corazón en un hilo.
Ella es, Clementina se llama, la que volando anda.

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