Y la soledad se asomó por mi ventana
miró de frente y,
se burlo en mi cara.

Me entregó una nota,
Estaba tu nombre escrito,
La tinta era de sangre.

Deduzco por eso que también estás sufriendo y,
con las pinzas que me regalaste,
magullo mis labios, mi lengua, mis ojos,mis mejillas
hasta conseguir la cantidad exacta de tinta
que pueda escribir todo lo que siento,
por que lo acumulado hasta ahora
no ha sido suficiente para que leas
Cuanto te quiero.

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