Respira, mira el sol.
...Él enmudeció, se quedo estático, perplejo, quieto; estaban juntos al pie de la cama, esperaban los primeros rayos del sol, en silencio y con la mirada se desnudaban las prendas del alma. Ella con sus dedos pincel dibujaba su rostro en el lienzo de la carne...
Ella: Mira que grande y redondo salió hoy el sol -dijo al abrir la ventana y enceguecerse con el resplandor- es hermoso, ¿verdad?. Siento como sus rayos cálidos me abrazan, se parecen tanto a los tuyos; a esos que solías darme en las noches bajo la lluvia. ¿Recuerdas aquella noche cuando nos escapamos de la multitud y nos perdimos entre la hierba? ¿lo recuerdas?, parecíamos dos niños jugando a las escondidas, corriendo sudorosos para que nadie nos encuentre. Teníamos juegos macabros en los que tú eras el príncipe y yo la princesa, pero yo no quería ser solo la princesa...quería ser tu princesa. Tuya. Decías que me querías, que darías la vida por mi, que usarías tu espada contra todo aquel que me hiciera daño...
(lo mira, respira, baja la mirada y sonríe)
Te salia tan bien,empezaba a creerte. Por un momento pensé que eso era real, pero lo olvidé, olvide que solo estabas jugando...estúpido juego, como el de ahora... donde tú vuelves a ser el príncipe, pero yo no soy más esa princesa. Me cansé de caer en tu espacio lúdico donde nos encontrábamos y éramos felices. Odio hacer estas comparaciones de mujeres con princesas, pero es que a mis 19 años me has hecho sentir como una cenicienta descalza que encontraste en el camino y la miraste tiernamente. Hoy tus ojos no conectan con los míos, la magia con la solías deslumbrar se esfumó a otro espacio, no llevas tampoco el zapato de cristal para colocármelo e invitarme a jugar, a volar, a soñar. Haz perdido ya el encanto, el juego ya no tiene vibración, tu capa y tu espada están gastadas... ¿qué pasó?, ¿qué les hiciste, ¿con qué otra princesa las usaste?, ¿a quién le pusiste los zapatos de cristal con falsas promesas?... ¿por qué estamos aquí, ahora?, ¿por qué no me respondes, por qué no dices nada?...
Vamos, toma mi mano y salgamos a pasear por la atmósfera de lo real, aunque sea un minuto, convirtámoslo en macrosegundo. No seas más el príncipe que yo ya no quiero ser esa princesa, seamos tú y yo, un hombre y mujer, libres, etéreos, humanos.
Ven, acércate a la ventana, mira qué grande y redondo brilla hoy el sol.
(lo mira, respira, baja la mirada y sonríe)
Sé que estás muerto pero haz el intento, resucita, respira, abre los ojos como la última vez que jugamos con las almohadas y me hiciste creer que habías muerto. Intenta, respira, mira el sol. Mira que grande y redondo salió hoy el sol.
Ella: Mira que grande y redondo salió hoy el sol -dijo al abrir la ventana y enceguecerse con el resplandor- es hermoso, ¿verdad?. Siento como sus rayos cálidos me abrazan, se parecen tanto a los tuyos; a esos que solías darme en las noches bajo la lluvia. ¿Recuerdas aquella noche cuando nos escapamos de la multitud y nos perdimos entre la hierba? ¿lo recuerdas?, parecíamos dos niños jugando a las escondidas, corriendo sudorosos para que nadie nos encuentre. Teníamos juegos macabros en los que tú eras el príncipe y yo la princesa, pero yo no quería ser solo la princesa...quería ser tu princesa. Tuya. Decías que me querías, que darías la vida por mi, que usarías tu espada contra todo aquel que me hiciera daño...
(lo mira, respira, baja la mirada y sonríe)
Te salia tan bien,empezaba a creerte. Por un momento pensé que eso era real, pero lo olvidé, olvide que solo estabas jugando...estúpido juego, como el de ahora... donde tú vuelves a ser el príncipe, pero yo no soy más esa princesa. Me cansé de caer en tu espacio lúdico donde nos encontrábamos y éramos felices. Odio hacer estas comparaciones de mujeres con princesas, pero es que a mis 19 años me has hecho sentir como una cenicienta descalza que encontraste en el camino y la miraste tiernamente. Hoy tus ojos no conectan con los míos, la magia con la solías deslumbrar se esfumó a otro espacio, no llevas tampoco el zapato de cristal para colocármelo e invitarme a jugar, a volar, a soñar. Haz perdido ya el encanto, el juego ya no tiene vibración, tu capa y tu espada están gastadas... ¿qué pasó?, ¿qué les hiciste, ¿con qué otra princesa las usaste?, ¿a quién le pusiste los zapatos de cristal con falsas promesas?... ¿por qué estamos aquí, ahora?, ¿por qué no me respondes, por qué no dices nada?...
Vamos, toma mi mano y salgamos a pasear por la atmósfera de lo real, aunque sea un minuto, convirtámoslo en macrosegundo. No seas más el príncipe que yo ya no quiero ser esa princesa, seamos tú y yo, un hombre y mujer, libres, etéreos, humanos.
Ven, acércate a la ventana, mira qué grande y redondo brilla hoy el sol.
(lo mira, respira, baja la mirada y sonríe)
Sé que estás muerto pero haz el intento, resucita, respira, abre los ojos como la última vez que jugamos con las almohadas y me hiciste creer que habías muerto. Intenta, respira, mira el sol. Mira que grande y redondo salió hoy el sol.

Comentarios