¿Año Nuevo?
Amanece.
Es el 1° día del 2015 el sol se levanta, se prepara para su nueva vuelta de 365 días.
¿Qué sabrá él de matemáticas? ¿Qué sabrá de calendarios chinos o gregorianos? ¿Sabrá de los 14 feriados en Perú? ¿Sabrá que en esos días las personas de trabajo dependiente dormirán un poco más? ¿Sabrá él que estoy mintiendo y hoy es el día número 41?
Para comenzar este año coloqué en una bolsa mis deseos acompañados de canela, granos, azúcar, monedas y esperanza; ésta última se cayó en Enero, no contaba con el terror del silencio (de una persona) o de la indiferencia (de un pueblo, de un país); tampoco contaba con la astucia de mi memoria ¿qué sabrá ella del pasado...si a veces cuando menos la necesito más me acuerdo de su nombre? Sin duda, mi memoria es una puta que grita mis errores en voz alta, pero ya he aprendido a pararlos en filita y mirándome de frente para mandarlos suavecito a la mierda.
Para resistir, he aprendido que es importante la respiración, sobretodo cuando apenas estamos comenzando (sí, aunque ya sea febrero). No hay que darse el lujo de detenerse. Por lo menos yo no puedo, no cuando por primera vez tengo "planificado" mis días hasta Julio. Si bien es cierto no son grandes batallas pero no por eso es menos bella mi pequeña revolución y aunque la maqueta esté casi lista hay grandes -GRAN/DES- espacios para la sorpresa, así que ¡Adelante, valiente! que la convocatoria está abierta (y mis ganas también), yo ando alerta y a Morfeo se le anda olvidando pasar por mi hogar, así que ¡pase, casero, pase!
Por un minuto me quedé colgada, con la mente en blanco, al reaccionar me pregunto: ¿Cuándo comienza un nuevo año? ¿cuándo (decidir) comenzar a caminar? ¿cuándo nos damos cuenta que estamos hechos de olvido de fechas "importantes", de miedos, de alegrías infernales, de confusión, de visitas a otros cuerpos con café por medio de un beso vespertino? ¿cuándo comenzamos?
Propongo que cada uno se haga frente, que cada uno -conociendo su ritmo- arme su partitura y comience a bailar, que cada quien decida su dónde, cuándo y por qué, que ya no nos digan cómo tenemos qué hacerlo, averigüemos los por qué; que cronos no nos mienta ni se sienta poderoso camuflado en un reloj o que nosotros no encerremos a cronos en 365 días con cuenta regresiva y él explote enfurecido haciéndonos correr. Propongo que accionemos en sintonía de nuestras convicciones porque no hay nada más terrible que traicionarse a uno mismo.
Finalmente, propongo que apretemos el culo cuando tengamos miedo y nos arriesguemos. Quizá la idea no sea robarle tiempo al tiempo, sino aprovechar a pleno y que en complicidad -convertida en ganas- lleguemos a un acuerdo; quizá lo necesario sea buscar nuevas formas, inventarlas, que no esperemos siempre lo mismo porque a veces las palabras no alcanzan y es jodido -por ejemplo- que una mirada no baste para contestar a un "Te quiero". Quizá lo urgente y necesario es el aquí y ahora.
Quizá esto no le sirva a nadie más que a mi y sea solo un pretexto para confesar que en Febrero el calor me pone un poco/más idiota y para "refrescarme" mi memoria ha recordado que él tenía la mirada tan fresca que a veces la primavera llegaba con un parpadeo. Hoy he sentido un viento suave en mi oreja izquierda a las 11:11 a.m con 32º C en la oficina.
Jhuliana Acuña
Es el 1° día del 2015 el sol se levanta, se prepara para su nueva vuelta de 365 días.
¿Qué sabrá él de matemáticas? ¿Qué sabrá de calendarios chinos o gregorianos? ¿Sabrá de los 14 feriados en Perú? ¿Sabrá que en esos días las personas de trabajo dependiente dormirán un poco más? ¿Sabrá él que estoy mintiendo y hoy es el día número 41?
Para comenzar este año coloqué en una bolsa mis deseos acompañados de canela, granos, azúcar, monedas y esperanza; ésta última se cayó en Enero, no contaba con el terror del silencio (de una persona) o de la indiferencia (de un pueblo, de un país); tampoco contaba con la astucia de mi memoria ¿qué sabrá ella del pasado...si a veces cuando menos la necesito más me acuerdo de su nombre? Sin duda, mi memoria es una puta que grita mis errores en voz alta, pero ya he aprendido a pararlos en filita y mirándome de frente para mandarlos suavecito a la mierda.
Para resistir, he aprendido que es importante la respiración, sobretodo cuando apenas estamos comenzando (sí, aunque ya sea febrero). No hay que darse el lujo de detenerse. Por lo menos yo no puedo, no cuando por primera vez tengo "planificado" mis días hasta Julio. Si bien es cierto no son grandes batallas pero no por eso es menos bella mi pequeña revolución y aunque la maqueta esté casi lista hay grandes -GRAN/DES- espacios para la sorpresa, así que ¡Adelante, valiente! que la convocatoria está abierta (y mis ganas también), yo ando alerta y a Morfeo se le anda olvidando pasar por mi hogar, así que ¡pase, casero, pase!
Por un minuto me quedé colgada, con la mente en blanco, al reaccionar me pregunto: ¿Cuándo comienza un nuevo año? ¿cuándo (decidir) comenzar a caminar? ¿cuándo nos damos cuenta que estamos hechos de olvido de fechas "importantes", de miedos, de alegrías infernales, de confusión, de visitas a otros cuerpos con café por medio de un beso vespertino? ¿cuándo comenzamos?
Propongo que cada uno se haga frente, que cada uno -conociendo su ritmo- arme su partitura y comience a bailar, que cada quien decida su dónde, cuándo y por qué, que ya no nos digan cómo tenemos qué hacerlo, averigüemos los por qué; que cronos no nos mienta ni se sienta poderoso camuflado en un reloj o que nosotros no encerremos a cronos en 365 días con cuenta regresiva y él explote enfurecido haciéndonos correr. Propongo que accionemos en sintonía de nuestras convicciones porque no hay nada más terrible que traicionarse a uno mismo.
Finalmente, propongo que apretemos el culo cuando tengamos miedo y nos arriesguemos. Quizá la idea no sea robarle tiempo al tiempo, sino aprovechar a pleno y que en complicidad -convertida en ganas- lleguemos a un acuerdo; quizá lo necesario sea buscar nuevas formas, inventarlas, que no esperemos siempre lo mismo porque a veces las palabras no alcanzan y es jodido -por ejemplo- que una mirada no baste para contestar a un "Te quiero". Quizá lo urgente y necesario es el aquí y ahora.
Quizá esto no le sirva a nadie más que a mi y sea solo un pretexto para confesar que en Febrero el calor me pone un poco/más idiota y para "refrescarme" mi memoria ha recordado que él tenía la mirada tan fresca que a veces la primavera llegaba con un parpadeo. Hoy he sentido un viento suave en mi oreja izquierda a las 11:11 a.m con 32º C en la oficina.
Jhuliana Acuña


Comentarios