De tanto extrañar

Extrañando está
su mirada siniestra
los sábados de fiesta
esos
que comenzaban en sus manos
y terminaban con la ropa por debajo de la mesa

la cama tibia donde siempre fue verano
ahora pasa por una helada interminable
allí se arruca la mujer que duerme pero no sueña
tiene los pies fríos y el alma congelada
los labios secos y oscura la mirada

Extrañando está
su andar asincompado,
sus pasos mal dados,
sus ojos cansados,
su risa entrecortada
y el lunar que lo adornaba
 
A estas alturas
la sala bien podría llamarse dormitorio

y la cocina se resume en un refrigerador
en la alacena ruedan los restos del naufragio
la casa se hace más grande con su ausencia
y ella más pequeña
más pequeña
más pequeña
pequeñita
de tanto extrañar
se hace tan pequeña que un día
va a
d
e
s
a
p
a
r
e
c
e
r

(de tanto extrañar)

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