No me esperes.
- El infierno está por llegar; digo, el invierno. Aunque es lo mismo si aún no estás- le dijo mientras conversaban por teléfono aquella noche de abril.
- Volveré pronto, le premetió
- ¿Cúando?
- Cuando menos te lo esperes.
- Entonces el pronto se volverá eterno y el nunca no tardará en llegar, porque siempre te esperaré. No habrá un día menos, siempre será más.
- Lo sé.
- ¿Entonces?
- Entonces, qué, ¿volverás?
- Si ya sabes la respuesta, por qué insistes.
- ...
- ¿Aló? ¿estás ahí?
- ...
- Cariño, te lo advertí, soy un ave de paso, no era mi intención, cariño, te lo advertí: No me esperes, menos en abril.
- Volveré pronto, le premetió
- ¿Cúando?
- Cuando menos te lo esperes.
- Entonces el pronto se volverá eterno y el nunca no tardará en llegar, porque siempre te esperaré. No habrá un día menos, siempre será más.
- Lo sé.
- ¿Entonces?
- Entonces, qué, ¿volverás?
- Si ya sabes la respuesta, por qué insistes.
- ...
- ¿Aló? ¿estás ahí?
- ...
- Cariño, te lo advertí, soy un ave de paso, no era mi intención, cariño, te lo advertí: No me esperes, menos en abril.
-un café y a dormir-


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