Somos antagónicos,
somos de nadie,
hijos del viento.

Somos disímiles,
somos libres,
somos del viento.

Somos etéreos
y, aunque opuestos y del viento
somos UNO

Somos como los ángulos opuestos por el vértice
con vidas como semirectas opuestas a los lados del otro,
y que en suma siempre obtenemos lo mismo, nos conviertimos en UNO;
nos juntarnos con nuestro adyacente suplementario y quedamos en nuestra posición favorita: 180º.

Somos opuestos y complicados
(como las mátemáticas)
complemntarios por el día,
suplementarios por la noche.
Diferentes, Impalpables, libres: UNO*



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