UN MONÓLOGO CONTIGO
Pregunta: Acaso ¿quién te dio la vida
puede también darte la muerte?
¿puede hacer de la caricia una bofetada?
¿puede esa mirada angelical,
ser láser desintegrador?
¿se puede?
¿puede acaso
ganar tu instinto a tu razón?
¿puedes de tu carne renegar?
¿puedes a tu sangre maldecir?
¿puedes a tus demonios conjurar para deshacerte al fin de mi?
Ven, muéstrame..
¿Qué más puedes hacer?
siéntame en tus faldas, apóyame en tu regazo
y cuando te des cuenta que por fin esté dormida
saca tu daga, haz el ritual
mátame una vez y otra más.
Quizá pueda resucitar
olvidar lo que pasó
mirarte tiernamente y abrazarte nuevamente
Pero ahora...
¿Qué hago yo?
¿Qué hago con estas ganas
de querer poner agujas en los dedos
y coser tu boca con mis manos
ensartar el hilo de la venganza
y apagar ese fuego que te (me) abraza?
¿Qué hago con la hipocresía adherida ya en tus poros?
¿Qué hago con tus pensamientos egoístas
Si ni cortando tu cabeza los voy a poder cambiar?
Soy consciente que jamás voy a quitar tu adicción de magullarme el corazón,
de quitarme la razón, de gritarme una vez más, de tirarme y volverme a levantar
Qué hago ahora
si te tengo frente a mi.
De nuevo la misma mirada,
con el mismo cartel de arrepentimiento,
las mismas frases de perdón.
Otra vez lo mismo
no, ¡ya no!
da vuelta a la derecha y ándate a la mierda,
al final te comerán los gusanos.
Y aunque te ame, mujer, eso no te salvará.
puede también darte la muerte?
¿puede hacer de la caricia una bofetada?
¿puede esa mirada angelical,
ser láser desintegrador?
¿se puede?
¿puede acaso
ganar tu instinto a tu razón?
¿puedes de tu carne renegar?
¿puedes a tu sangre maldecir?
¿puedes a tus demonios conjurar para deshacerte al fin de mi?
Ven, muéstrame..
¿Qué más puedes hacer?
siéntame en tus faldas, apóyame en tu regazo
y cuando te des cuenta que por fin esté dormida
saca tu daga, haz el ritual
mátame una vez y otra más.
Quizá pueda resucitar
olvidar lo que pasó
mirarte tiernamente y abrazarte nuevamente
Pero ahora...
¿Qué hago yo?
¿Qué hago con estas ganas
de querer poner agujas en los dedos
y coser tu boca con mis manos
ensartar el hilo de la venganza
y apagar ese fuego que te (me) abraza?
¿Qué hago con la hipocresía adherida ya en tus poros?
¿Qué hago con tus pensamientos egoístas
Si ni cortando tu cabeza los voy a poder cambiar?
Soy consciente que jamás voy a quitar tu adicción de magullarme el corazón,
de quitarme la razón, de gritarme una vez más, de tirarme y volverme a levantar
Qué hago ahora
si te tengo frente a mi.
De nuevo la misma mirada,
con el mismo cartel de arrepentimiento,
las mismas frases de perdón.
Otra vez lo mismo
no, ¡ya no!
da vuelta a la derecha y ándate a la mierda,
al final te comerán los gusanos.
Y aunque te ame, mujer, eso no te salvará.

Comentarios