CUENTA LA HISTORIA*

No había nadie a su alrededor. Bajo el árbol esta ella*, sentada, dibujando en ese papel tan negro como el pecado que salían de aquellos ojos, los mismos que la miraban de reojo y en silencio, detectando sus pasos como un radar.
los trazos que salían parecían tener vidA*... Allí estaba Él volando por el aire, tenia una capa azuL que flameaba libre y ligera como el sentimiento que los envolvía; ella con un vestido hermoso y sus manos extendidas recibiendo una caja; aquella caja, cuenta la historia, contenía polvo de estrellas, destello de besos y caricias de abrazos, el espacio que los rodeaba era sin final*, la atmósfera estaba cargada de risas, sonrisas, canciones y promesas*
sólo bastaba rozar el pincel con la hoja y todo era automático, es que quizá el atrevido corazón aprovechaba las manos para desahogarse, y todo fluía de manera tan natural que AL ver todo terminado la sonrisa misma era automática también.
Cuando estuvo listo y con vida su creacióN* un terremoto recorrió su cuerpo, era hora del encuentro, ponerse de pie, salir de la sombra que le prodigaba aquel árbol, afrontar los rayos estresantes del sol que habían ese día e ir a su encuentro.
Bastó sólo una mirada para sentirse llena, completa, mágica, estelaR* y un abrazo para estar en ese espacio sin final; abordaron la caja amarilla rodante y llegaron a donde querían llegar. Todo fue perfecto, el lugar, la hora, los libros y la coccacola; aunque a decir verdad, con cualquier otra persona hubiera sido algo normaL, pero era que estaban juntos y eso era lo que lo hacia especial.
De regreso al punto de partida adentro de la caja rodante amarilla, los brazos se entrelazaron, se hicieron uno, juntaron las miradas, y allí se quedaron. tras la ventana se veian algunos curiosos, que se quedaban pegados mirando dicho acontesimientos, otra vez las risas y bajaron en la esquina; dieron alas a sus pies y se pusieron a andar era el momento siberespacial* ella dejo sus libros en la mesa, saco del folder rojo aquel papel que en su contenido resumía una historia sin final y después de jugar con ese peluche de grandes orejas se lo entregó, él también tenia algo para ella, cuenta la historia* que lo tenia guardado hace meses, esperó un momento, y al instante un intercambio de sonrisas, era una alcanciaaaaa* y no cualquier alcancía!!! estaba llena de caramelos de colores y... ahí van de nuevo otras sonrisas, otros abrazos y otras miradas, parecía que todo era pretexto para quedar conectados, todo los conducía a ellos mismos.
Uno frente a otro, el tiempo se detuvo al igual que sus miradas, todo fue real, tan sincero y tan fugaz, quizá estaban soñando, pero muy despiertos se encontraban cuando un te quiero se le escapó yo también ella le dijo y en seguida lo abrazó y la danza en su ritmo, tiempo y melodía comenzó... todo estaba bien, pero de pronto el teléfono sonó y al instante llegó el adiós* con la promesa de volverse a encontrar*

... cuenta la historia, que esta fue la penúltima vez que se vieron, nadie sabe si en verdad sucedió o quizá alguien lo soñó y de inmediato lo escribió, pero alguna vez lo escuché y me dijeron...cuenta la historia*

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